¿POR QUÉ FUNCIONAN TAN BIEN LOS LOS EVENTOS GASTRONÓMICOS?

Los eventos gastronómicos, al igual que el resto de contenidos relacionados con esta temática, viven un auténtico esplendor desde hace unos años.

Los foodies son ya legión, y quien más quien menos hace sus pinitos en un mundo que combina aprendizaje y ocio, una mezcla perfecta para generar gigas y gigas de contenido. Tras la bandera de nuestros grandes chefs, reconocidos en todo el mundo, comenzó a fraguarse una cultura gastronómica que ha catapultado al éxito a contenidos masivos en televisión que han servido a su vez como puerta de entrada a todo un abanico de contenidos relacionados con el comer: videobloggers profesionales y aficionados, concursos en redes sociales, cursos de cocina para principiantes, aulas en las distintas ciudades, viejos edificios y mercados remodelados como espacios gastronómicos, ferias de food-trucks, showcookings en plazas y centros comerciales… y un sinfín de contenidos que en su mayoría tienen garantizado el éxito.

Pero ¿por qué nos gusta tanto cocinar y los contenidos de cocina?. Qué duda cabe que los grandes chefs masculinos han hecho desaparecer algunas barreras psicológicas que el hombre tenía en la cocina. De momento, y con eso, ya conseguimos abrir el mercado en un 200%.

La cocina, o mejor dicho, saber de cocina, tiene un cariz sociabilizador en este tiempo. El ocio y la gastronomía van muy ligados, y el camino creativo abierto por los grandes chefs ha hecho mucho más atractivo un producto que tradicionalmente ya tenía muchos adeptos.
Esto unido al hecho de que con la cocina obtenemos un reconocimiento, una recompensa, rápida y relativamente fácil, hace que millones de personas se esmeren en mejorar unas cualidades que le aportan mucho rédito en autoconfianza y reconocimiento de los demás.

La cocina, saber de cocina, es algo que nos “pica”, es adictivo, es un desafío cuyos resultados son palpables a muy corto plazo y, todo esto, junto a la facilidad en provocar el placer de los demás, hace que los contenidos relacionados con este arte sean sumamente atractivos para el público en general.

Queremos aprender, explorar, descubrir, todo lo que ese inacabable mundo nos puede ofrecer, y ahí están medios y marcas para dárnoslo.

Saber de cocina tiene un cariz sociabilizador en este tiempo.

Aquí un ejemplo de la experiencia que propone Stela Artoise a sus clientes:

O esta no menos original de la también cervecera SanMiguel.

Vivir experiencias ligadas a la gastronomía, eventos en los que poder aprender y luego contar a nuestros amigos, generan una triple satisfacción en el deleite del momento, el aprendizaje y la sociabilización que conseguimos dentro de un mundo que a todos ha cautivado.